{"id":1124,"date":"2018-06-21T12:02:23","date_gmt":"2018-06-21T12:02:23","guid":{"rendered":"http:\/\/cauceecologico.org\/?p=1124"},"modified":"2018-06-21T12:04:12","modified_gmt":"2018-06-21T12:04:12","slug":"por-que-necesitamos-una-eco-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cauceecologico.org\/?p=1124","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 necesitamos una eco-revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Por Naom\u00ed Klein (*)<\/p>\n<p>En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo te\u00f1ido de rosa, Brad Werner, se abri\u00f3 camino entre una multitud de 24.000 ge\u00f3logos y astr\u00f3nomos en el Congreso de oto\u00f1o de la Uni\u00f3n Geof\u00edsica Americana que se celebra cada a\u00f1o en San Francisco. Las conferencias de este a\u00f1o acog\u00edan participantes de renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA, que explicaba un nuevo hito en el camino hacia el espacio interestelar, hasta el director de cine James Cameron, que compart\u00eda con los asistentes sus aventuras en batiscafos de profundidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue la sesi\u00f3n del propio Werner la que levant\u00f3 m\u00e1s controversia. Ten\u00eda por t\u00edtulo \u201c\u00bfEst\u00e1 la tierra jodida?\u201d (t\u00edtulo completo: \u201c\u00bfEst\u00e1 la tierra jodida? Inutilidad din\u00e1mica de la gesti\u00f3n medioambiental y posibilidades de sostenibilidad a trav\u00e9s del activismo de acci\u00f3n directa.\u201d).<\/p>\n<p>De pie en la sala de conferencias, el geof\u00edsico de la Universidad de California en San Diego, mostr\u00f3 a la gente el avanzado modelo inform\u00e1tico que estaba usando para responder a dicha pregunta. Habl\u00f3 de los l\u00edmites del sistema, de perturbaciones, disipaciones, puntos de atracci\u00f3n, bifurcaciones y de un pu\u00f1ado de muchas otras cosas que son tan dif\u00edciles de comprender para quienes somos legos en la teor\u00eda de los sistemas complejos. No obstante, el tema de fondo estaba m\u00e1s que claro: el capitalismo global ha hecho que la merma de los recursos sea tan r\u00e1pida, f\u00e1cil y libre de barreras que, en respuesta, \u201clos sistemas tierra-humanos\u201d se est\u00e1n volviendo peligrosamente inestables. Cuando un periodista le presion\u00f3 para que diera una respuesta clara sobre la pregunta \u201c\u00bfestamos jodidos?\u201d, Werner dej\u00f3 a un lado su jerga para contestar: \u201cm\u00e1s o menos\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda una din\u00e1mica en el modelo que ofrec\u00eda alguna esperanza. Werner lo denomin\u00f3 \u201cresistencia\u201d: movimientos de \u201cgente o grupos de gente\u201d que \u201cadoptan un cierto tipo de din\u00e1micas que no encajan con la cultura capitalista\u201d. Seg\u00fan el resumen de su comunicaci\u00f3n, esto incluye \u201cacci\u00f3n directa medioambiental y resistencia proveniente de m\u00e1s all\u00e1 de la cultura dominante, como las protestas, bloqueos y sabotajes perpetrados por ind\u00edgenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas.\u201d.<\/p>\n<p>Las reuniones cient\u00edficas serias, normalmente, no implican llamadas a la resistencia pol\u00edtica en masa, mucho menos acciones directas y sabotajes. No es que Werner estuviera exactamente convocando estas acciones. Simplemente tomaba nota de que los levantamientos en masa de la gente (en la l\u00ednea del movimiento abolicionista, de los derechos civiles o del \u201cOcupa Wall Street\u201d) representan la fuente m\u00e1s probable de \u201cfricci\u00f3n\u201d a la hora de ralentizar una m\u00e1quina econ\u00f3mica que est\u00e1 escapando a todo control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han tenido una \u201ctremenda influencia en\u2026 c\u00f3mo la cultura dominante ha evolucionado\u201d, se\u00f1al\u00f3. As\u00ed que es l\u00f3gico que \u201csi pensamos en el futuro de la tierra, y en el futuro de nuestro acoplamiento al medio ambiente, tenemos que incluir la resistencia como parte de la din\u00e1mica.\u201d. Y eso \u2013argument\u00f3 Werner-, no es una cuesti\u00f3n de opini\u00f3n, sino un \u201cverdadero problema de geof\u00edsica\u201d.<\/p>\n<p>Muchos cient\u00edficos se han visto forzados a salir a la calle por los resultados de sus descubrimientos. F\u00edsicos, astr\u00f3nomos, doctores en medicina y bi\u00f3logos se han situado al frente de movimientos contra las armas nucleares, la energ\u00eda nuclear, la guerra, la contaminaci\u00f3n qu\u00edmica y el creacionismo. As\u00ed, en noviembre de 2012, la revista Nature public\u00f3 un comentario del financiero y fil\u00e1ntropo medioambiental Jeremy Grantham, urgiendo a los cient\u00edficos a unirse a esta tradici\u00f3n y a \u201cser arrestados si fuera necesario\u201d, porque el cambio clim\u00e1tico \u201cno es solo la crisis de vuestras vidas: es tambi\u00e9n la crisis de la existencia de nuestra especie.\u201d.<\/p>\n<p>No hace falta convencer a algunos cient\u00edficos. El padrino de la moderna ciencia clim\u00e1tica, James Hansen, es un activista formidable que ha sido arrestado alrededor de media docena de veces por su lucha por el cierre de las minas de carb\u00f3n en las cimas de las monta\u00f1as y contra los gaseoductos de gas de esquisto (incluso este a\u00f1o dej\u00f3 su trabajo en la NASA, en parte para tener m\u00e1s tiempo libre para sus campa\u00f1as). Hace dos a\u00f1os, cuando fui arrestada en las inmediaciones de la Casa Blanca en una acci\u00f3n masiva contra el gaseoducto de gas de esquisto Keystone XL, una de las 166 personas que hab\u00eda sido esposada ese d\u00eda era un glaci\u00f3logo llamado Jason Box, un experto sobre el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia mundialmente reconocido.<\/p>\n<p>\u201cNo pod\u00eda seguir respet\u00e1ndome a m\u00ed mismo si no iba,\u201d dijo Box en aquel momento, a\u00f1adiendo que \u201cparece que, en este caso, no es suficiente con votar. Tambi\u00e9n necesito ser un ciudadano\u201d.<\/p>\n<p>Es admirable. Pero lo que Werner est\u00e1 haciendo con su modelo es diferente. \u00c9l no est\u00e1 diciendo que su investigaci\u00f3n le llevara a tomar parte activa contra una pol\u00edtica en particular; lo que est\u00e1 diciendo es que su investigaci\u00f3n muestra que todo nuestro paradigma econ\u00f3mico es un desaf\u00edo a la estabilidad ecol\u00f3gica. Y, claro est\u00e1, desafiar este paradigma econ\u00f3mico con un movimiento de masas reactivo resulta la mejor baza humana para evitar la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Eso es muy fuerte. Pero no est\u00e1 solo. Werner forma parte de un peque\u00f1o pero cada vez m\u00e1s influyente grupo de cient\u00edficos cuyas investigaciones en el campo de la desestabilizaci\u00f3n de los sistemas naturales (de los sistemas clim\u00e1ticos, en particular) les est\u00e1 llevando a conclusiones transformativas, incluso revolucionarias, similares. Y para cualquier revolucionario en el armario que alguna vez haya so\u00f1ado con derrocar el actual orden econ\u00f3mico a favor de alg\u00fan otro que como m\u00ednimo no lleve a los pensionistas italianos a colgarse en sus casas, este trabajo deber\u00eda serle de un especial inter\u00e9s. En gran medida, porque hace que cruzar el abismo entre este cruel sistema y otro nuevo (tal vez, con mucho trabajo, un sistema mejor) no sea ya una mera cuesti\u00f3n de preferencia ideol\u00f3gica, sino m\u00e1s bien de una exigencia para la existencia de nuestra especie en este mundo.<\/p>\n<p>Al frente de este grupo de nuevos cient\u00edficos revolucionarios se encuentra uno de los m\u00e1ximos expertos en cuestiones clim\u00e1ticas en Gran Breta\u00f1a, Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigaci\u00f3n del Cambio Clim\u00e1tico, que en muy poco tiempo se ha situado como una de los centros de investigaci\u00f3n sobre el clima m\u00e1s importantes en el Reino Unido. Dirigi\u00e9ndose a todos, desde el Departamento para el Desarrollo Internacional hasta el Ayuntamiento de Manchester, Anderson se ha pasado m\u00e1s de una d\u00e9cada popularizando pacientemente los resultados de la ciencia clim\u00e1tica m\u00e1s moderna a pol\u00edticos, economistas y activistas.\u00a0 En un lenguaje claro y comprensible, ha ofrecido una rigurosa hoja de ruta para la reducci\u00f3n de la emisi\u00f3n de gases contaminantes que persigue frenar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados cent\u00edgrados, objetivo que la mayor\u00eda de los gobiernos consideran imprescindible para evitar la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os, los documentos y las diapositivas de Anderson se han ido haciendo m\u00e1s alarmantes. Con t\u00edtulos como \u201cEl cambio clim\u00e1tico: m\u00e1s all\u00e1 de lo peligroso\u2026 Cifras brutales y esperanzas endebles\u201d, se\u00f1ala que las probabilidades de quedarse en algo parecido a unos niveles de temperatura seguros est\u00e1n disminuyendo r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Junto con su colega, Alice Bows, experta en control clim\u00e1tico en el Centro Tyndall, Anderson se\u00f1ala que hemos perdido tanto tiempo con pol\u00edticas ambiguas y con t\u00edmidos programas clim\u00e1ticos (mientras las emisiones globales crec\u00edan sin control), que ahora tenemos que enfrentarnos a recortes tan dr\u00e1sticos que incluso llegan a desafiar la l\u00f3gica fundamental de priorizar el crecimiento del PIB por encima de todo.<\/p>\n<p>Anderson y Bows informan de que el tan a menudo citado objetivo de reducci\u00f3n a largo plazo (un recorte de m\u00e1s de un 80% de las emisiones de 1990 para el 2050) ha sido fijado por razones de conveniencia pol\u00edtica y que no tiene \u201cninguna base cient\u00edfica\u201d. Esto es debido a que los impactos sobre el clima no provienen de lo que emitamos hoy o ma\u00f1ana, sino del c\u00famulo de emisiones que se han ido sumando en la atm\u00f3sfera a lo largo del tiempo. Adem\u00e1s, avisan de que centrarse en objetivos de aqu\u00ed a tres d\u00e9cadas y media \u2013en lugar de enfocarlos hacia lo que podemos hacer para recortar carbono de forma tajante e inmediata- supone un grave riesgo de seguir permitiendo que las emisiones aumenten vertiginosamente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, y que de ese modo se superar\u00e1 con creces nuestro \u201cobjetivo de carbono\u201d hasta los 2 grados cent\u00edgrados, y, entrado el siglo, nos encontraremos ante una tesitura imposible de encarar.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n por la que Anderson y Bows argumentan que, si los gobiernos de los pa\u00edses desarrollados se muestran serios a la hora de alcanzar el acordado objetivo internacional de mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados cent\u00edgrados, y siempre que las reducciones vayan a respetar cualquier tipo de principio equitativo \u2013b\u00e1sicamente, que los pa\u00edses que han estado arrojando carbono durante casi dos siglos necesitan recortar sus emisiones antes que los pa\u00edses en los que m\u00e1s de mil millones de personas todav\u00eda no tienen electricidad-, entonces, las reducciones deben ser mucho m\u00e1s profundas y tienen que llegar mucho antes.<\/p>\n<p>Incluso disponiendo de una probabilidad de 50\/50 de alcanzar el objetivo de los 2 grados (la cual, como ellos y muchos otros avisan, ya implica enfrentarse a una serie de impactos clim\u00e1ticos bastamente da\u00f1inos), los pa\u00edses industrializados necesitan empezar a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 10 por ciento al a\u00f1o. Y deben empezar ya. No obstante, Anderson y Bows dan un paso m\u00e1s, al se\u00f1alar que este objetivo no puede lograrse con modestas penalizaciones por emisi\u00f3n de carbono o con las soluciones ofrecidas por la tecnolog\u00eda ecol\u00f3gica, normalmente defendidas por las grandes \u201ccorporaciones verdes\u201d. Desde luego que estas medidas pueden ayudar, pero no son suficientes: una reducci\u00f3n del 10 por ciento en las emisiones, a\u00f1o tras a\u00f1o, resulta inaudita desde el momento en que empezamos a energizar nuestras econom\u00edas con carb\u00f3n.\u00a0 De hecho, los recortes por encima de un 1 por ciento al a\u00f1o \u201cse han visto hist\u00f3ricamente asociadas a recesiones econ\u00f3micas o a crisis pol\u00edticas\u201d, tal y como indic\u00f3 el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el gobierno brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Ni siquiera con la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hubo reducciones de tal duraci\u00f3n y profundidad (los pa\u00edses sovi\u00e9ticos experimentaron un promedio de reducciones anuales de apenas un 5 por ciento en un per\u00edodo de diez a\u00f1os). Tampoco ocurrieron tras el crack de Wall Street en 2008 (los pa\u00edses ricos experimentaron un descenso de un 7 por ciento de emisi\u00f3n entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de\u00a0 CO2 remontaron fuertemente en 2010, y las emisiones en China y en la India han seguido creciendo). Solo despu\u00e9s de la gran crisis de 1929, los Estados Unidos vieron, por ejemplo, como las emisiones descend\u00edan durante varios a\u00f1os consecutivos m\u00e1s de un 10 por ciento anual, seg\u00fan los datos hist\u00f3ricos del Centro de An\u00e1lisis e Informaci\u00f3n de Di\u00f3xido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis econ\u00f3mica de los tiempos modernos.<\/p>\n<p>Si queremos evitar ese tipo de carnicer\u00edas a la hora de lograr nuestros objetivos con base cient\u00edfica en las emisiones, la reducci\u00f3n del carbono debe gestionarse con cuidado a trav\u00e9s de lo que Anderson y Bows describen como \u201cestrategias de decrecimiento radicales e inmediatas en EEUU, la UE y en otras naciones ricas\u201d. Lo que est\u00e1 muy bien, si no fuera por el hecho de que resulta que tenemos un sistema econ\u00f3mico que fetichiza el crecimiento del PIB sobre todo lo dem\u00e1s, sin importar las consecuencias humanas o ecol\u00f3gicas, y en el que la clase pol\u00edtica neoliberal hace tiempo que ha rechazado su responsabilidad de gestionar nada (ya que el mercado es el genio invisible a lo que todo debe ser confiado).<\/p>\n<p>As\u00ed que lo que Anderson y Bows est\u00e1n realmente diciendo es que todav\u00eda queda tiempo para evitar un calentamiento catastr\u00f3fico, pero no seg\u00fan las reglas del capitalismo tal y como hoy se plantean. Algo que tal vez sea el mejor argumento que jam\u00e1s hayamos tenido para cambiar esas reglas.<\/p>\n<p>En un ensayo de 2012 aparecido en la influyente revista cient\u00edfica Nature Climate Change, Anderson y Bows lanzaron un guante, acusando a muchos de sus colegas cient\u00edficos de no ser transparentes a la hora de exponer los cambios que el cambio clim\u00e1tico precisa de la humanidad. Vale la pena citarles por extenso: \u201c\u2026a la hora de desarrollar los marcos de emisi\u00f3n de gases, los cient\u00edficos constantemente subestiman las implicaciones de sus an\u00e1lisis. Cuando se trata de la cuesti\u00f3n de evitar el aumento de los 2 grados cent\u00edgrados, se traduce \u201cimposible\u201d por \u201cdif\u00edcil, pero se puede hacer\u201d; \u201curgente y radical\u201d, por \u201cdesaf\u00edo\u201d: todo para apaciguar al dios de la econom\u00eda \u2013o, m\u00e1s concretamente, al de las finanzas-. Por ejemplo, para evitar salirse del porcentaje m\u00e1ximo de reducci\u00f3n de emisiones dictado por los economistas, se asumen los anteriores niveles m\u00e1ximos \u201cde forma imposible\u201d, junto con ingenuas nociones de \u201calta\u201d ingenier\u00eda y con las tasas de utilizaci\u00f3n de infraestructuras bajas en carb\u00f3n. Y lo m\u00e1s inquietante es que cuanto m\u00e1s menguan los presupuestos sobre emisiones, m\u00e1s se propone la geoingenier\u00eda para asegurar que el dictado de los economistas permanezca incuestionable\u201d.<\/p>\n<p>En otras palabras, para aparecer razonable en los c\u00edrculos econ\u00f3micos neoliberales, los cient\u00edficos han estado haciendo la vista gorda de manera escandalosa con las consecuencias derivadas de sus investigaciones. Hacia agosto de 2013, Anderson estaba dispuesto a ser incluso m\u00e1s tajante, al escribir que hab\u00edamos perdido la oportunidad de cambios graduales. \u201cTal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2 grados cent\u00edgrados podr\u00edan haberse logrado a trav\u00e9s de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemon\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica existentes. Pero el cambio clim\u00e1tico es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un \u201ccambio evolutivo\u201d realista para alcanzar nuestro anterior (y m\u00e1s amplio) objetivo los\u00a0 2 grados. Hoy, despu\u00e9s de dos d\u00e9cadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2 grados exige un cambio revolucionario de la hegemon\u00eda pol\u00edtica y econ\u00f3mica\u201d (la negrita es suya).<\/p>\n<p>Probablemente no deber\u00eda sorprendernos que algunos climat\u00f3logos est\u00e9n un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayor\u00eda de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo n\u00facleos de hielo, elaborando sus modelos de climatolog\u00eda global y estudiando la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climat\u00f3logo australiano Clive Hamilton, que \u201cestaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo hay mucha gente bien informada de la naturaleza revolucionaria de la climatolog\u00eda. Es la raz\u00f3n por la que algunos gobiernos que han decidido tirar a la basura sus compromisos con el clima para seguir produciendo m\u00e1s carb\u00f3n han tenido que encontrar maneras todav\u00eda m\u00e1s bestias para acallar e intimidar a sus propios cient\u00edficos. En Gran Breta\u00f1a, esta estrategia se est\u00e1 haciendo m\u00e1s patente en el caso de Ian Boyd, el principal consejero cient\u00edfico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentaci\u00f3n y Asuntos Rurales, al escribir hace poco que los cient\u00edficos deber\u00edan evitar \u201csugerir que pol\u00edticas son buenas o malas\u201d y que deber\u00edan expresar sus puntos de vista \u201ccolaborando con asesores oficiales (como yo mismo), y siendo la voz de la raz\u00f3n, m\u00e1s que de la disidente, en el \u00e1mbito p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p>Para saber a d\u00f3nde conduce esto, solo hace falta mirar lo que ocurre en Canad\u00e1, donde vivo. El gobierno conservador de Stephen Harper ha hecho un trabajo tan eficaz a la hora de amordazar cient\u00edficos y cerrar proyectos de investigaci\u00f3n cr\u00edticos que, en julio de 2012, un par de miles de cient\u00edficos y simpatizantes celebraron un funeral bufo ante el Parlamento en Ottawa, quej\u00e1ndose de \u201cla muerte de la evidencia\u201d. Sus carteles dec\u00edan: \u201cno hay ciencia, no hay evidencia, no hay verdad.\u201d.<\/p>\n<p>Pero la verdad siempre reluce. El hecho de que el negocio-habitual-de-b\u00fasqueda-de beneficios y crecimiento este desestabilizando la vida en la tierra ya no es algo que tengamos que leer en las revistas cient\u00edficas. Los primeros s\u00edntomas se est\u00e1n desplegando ante nuestros ojos. Y el n\u00famero de personas que est\u00e1n reaccionando tambi\u00e9n crece a medida que sucede: bloqueando las explotaciones de gas de esquisto en Balcombe, interfiriendo en las perforaciones en el \u00c1rtico en aguas rusas (a un tremendo coste personal); llevando a juicio a las compa\u00f1ias de energ\u00edas bituminosas por violar la soberan\u00eda ind\u00edgena, entre otros muchos incontables actos de resistencia, grandes y peque\u00f1os. En el modelo inform\u00e1tico de Brad Werner, esta es la \u201cfricci\u00f3n\u201d que se necesita para frenar las fuerzas de desestabilizaci\u00f3n. El gran activista del clima Bill McKibben lo llama los \u201canticuerpos\u201d que se producen para luchar contra la \u201cfiebre alta\u201d del planeta.<\/p>\n<p>No es una revoluci\u00f3n, pero es un comienzo. Y puede que nos consiga el tiempo suficiente para imaginar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) Naomi Klein es autora de La doctrina del shock y No Logo, est\u00e1 trabajando en un libro y una pel\u00edcula sobre el poder revolucionario del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Naom\u00ed Klein (*) En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo te\u00f1ido de rosa, Brad Werner, se abri\u00f3 camino entre una multitud de 24.000 ge\u00f3logos y astr\u00f3nomos en el Congreso de oto\u00f1o de la Uni\u00f3n Geof\u00edsica Americana que se celebra cada a\u00f1o en San Francisco. 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