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La lengua entre dos relámpagos. Un audiocuento sobre humedales

Z. y La Costa nos cuentan la historia de la música de los nombres y con ellos nos invitan a escuchar los latidos, a sentir el río y el humedal.

La lengua entre dos relámpagos es el primer audiocuento producido por Fundación Cauce en el marco del programa Humedales sin Fronteras, en él descubriremos algunos animales que habitan el humedal Palmar Yatay de Colón, Entre Ríos, sitio declarado de importancia internacional por la Convención Ramsar.

 

 

Texto y voz de La Costa: Rocío Lanfranco
Z.: Ian Rivero Sánchez
Locución, montaje sonoro y musicalización: Pablo Morelli
Temas musicales:
Extracto de Canción de verano y remo de Aníbal Sampayo en versión de Carlos Aguirre.
Entrada al bosque estrambótico, mágicas magias, refucilos y tumbas de Botis Crómatico.

Ilustración: Valentina Bolcatto

La lengua entre dos relámpagos (clic para descargar texto)

I.
Amanece. En mayo el sol calienta cortito y tímido, hay que salir de la tierra, oler el viento, dejarse encandilar por las pestañas que la luz estira y después mirar el fondo rojo de los párpados. Z. se lame el hocico, anoche soñó que no había un sonido para decir su nombre, los demás abrían la boca para llamarlo y aunque hacían fuerza no encontraban en la memoria ninguna palabra.
Como todos saben los nombres de todas las cosas los hizo el río. Z. piensa si el río Uruguay se habrá elegido su propio nombre y cuánto silencio habrá habido ese día antes de decirle agua al agua o fuego al fuego.

II.
Está tan blanca la arena, tan parecida a un cielo hecho de puras estrellas. Z. espanta sin querer las garzas, toca el borde del río con la boca y junta en la lengua el agua fresquita, mira a lo lejos. Una voz le habla primero que todo, los latidos se amasaron en el tiempo.
Z. no sabe si la voz está adentro o afuera. Alza otro trago de agua para bautizar las cosas, digo insistió la voz.
– ¿Quién habla?- dijo Z.
– La Orilla soy.
– ¿El río?
– El río tiene muchos nombres. Yo soy la voz, la boca, el borde, la costa…
– ¿Cuatro nombres tenés?
– ¡Tengo muchos más! Ya te dije: primero se amasaron los latidos en el tiempo, tic tac , a cada corazón le tocó un nombre… o cuatro.

III.
– ¿ Y cómo se amasaron lo latidos?
-Hay un corazón donde viven un ratito todos los corazones. Antes de estar adentro tuyo tu corazón estuvo ahí.
Z. miró La Costa incrédulo ¿ Cómo podía ser que su corazón hubiese viajado desde otro corazón hasta su cuerpo? La Costa se dio cuenta pero siguió explicando.
– ¿Alguna vez pusiste tu oreja en el pecho de otro bicho?
– ¡Del Carpincho!- dijo Z.
– ¿Y no te pareció que sonaba igual que el tuyo?
– Tenés razón.
-Eso es porque cuando estaban en el corazón grande todos los corazones aprendieron a hablar así. Antes era como un murmullo pero después, era como una música. De la música salieron los nombres.
La música de los nombres, pensó Z.
– ¿ Y qué tiene que ver la música con los nombres?
– La música, Z., dice lo que tiene adentro tu corazón. Entonces Carpincho por ejemplo quiere decir rey de las hierbas, Tapir es piel de piedra , Vizcacha quiere decir que va bajo la tierra, Yarará es el que será amo … lo mismo pasa con todos los nombres. Con el pájaro carpintero, con el ñandú, con los lagartos overos y las vizcachas y las perdices.

IV.
-¿ Y yo?- dijo Z.- ¿Por qué me llamo Zorro?
– Esa es una historia rara, Z. Cuando vos llegaste había sobre el Uruguay una tormenta, la tormenta más grande que hubo nunca en el río, yo abrí la boca para decir tu nombre y justo justito cayó un rayo, se me quedó la lengua entre dos relámpagos y tu nombre se perdió en el trueno. Yo dije un nombre que hablaba del color de tu pelo, de la espiga hermosa que es tu cola pero nadie lo escuchó. Después, cuando ya andabas por acá entre las palmeras, corriendo en la palma húmeda de las lomadas, esquivando el espinillo, oliendo en el aire al chañar, los hombres te vieron tener hambre, apoyaste la panza en la hierba para que nadie te escuchara llegar pero igual te vieron y te pusieron Zorro, que es el que se arrastra.
– No me gusta esta historia, la música de mi nombre no es esa- dijo Z. un poco triste.
– Tenés razón- dijo La Costa y puso cara de concentrada- vamos a hablar de vuelta con el río y mientras tanto agreguemos a tu nombre algo así como un apellido. Zorro del monte, el que apoya el corazón en la hierba.

Esta noche Z. soñará que alguien lo llama.

Sobre los humedales

Los humedales hacen posible la vida en la Tierra. El 40% de la biodiversidad mundial vive o se reproduce en ellos. Son grandes filtros depuradores y reservorios de agua dulce. Amortiguan los impactos de las lluvias y almacenan más carbono que ningún otro ecosistema, por eso son grandes aliados en la lucha contra el cambio climático. También se encuentran unidos a diversas culturas y tradiciones.

En los últimos 300 años ha desaparecido el 87% de los humedales del planeta y existe una escasa conciencia sobre la importancia que tienen para la vida. Las principales causas de degradación y vulnerabilidad son: la ampliación de la frontera agrícola, el uso de agrotóxicos, la actividad minera, la sobreexplotación de bienes naturales, el desarrollo industrial e inmobiliario, las especies invasoras y el desecho de residuos mal tratados.

Argentina tiene una gran diversidad y riqueza de humedales, estimándose que cerca del 21% de su superficie incluye estos ecosistemas. Desde las turberas de Tierra del Fuego, pasando por los salares de la región altoandina, los humedales de los grandes ríos Paraná-Paraguay, humedales costeros como la albúfera de Mar Chiquita, y de tipo urbano como los increíbles humedales de la cuenca Matanza Riachuelo. Lamentablemente nuestro país no es ajeno a las presiones globales que están causando la desaparición y degradación de los humedales.  Por eso es importante que exista una Ley de Humedales que proteja estos territorios de vida.

Humedales sin Fronteras 

Es un programa comprometido con la sustentabilidad de la Cuenca del Plata, integrado por organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Países Bajos. Sus objetivos principales son lograr una gestión sostenible de la Cuenca del Plata (flujo libre de los ríos, desarrollo equitativo, conservación de biodiversidad, restauración de ecosistemas) y que las políticas, los marcos legales y los gobiernos garanticen la preservación de los humedales hacia una gobernanza ambientalmente sustentable y socialmente responsable. Trabajamos para la defensa, conservación y restauración de los humedales y para la protección y soberanía de los valores histórico-culturales de las comunidades que los habitan. Realizamos acciones para evitar la degradación de la cuenca, fuente clave de agua y alimentos para 5 países y hogar de más de 30 millones de personas.

12/09/20

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