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Agroecología

Cuando los territorios llegan a los espacios de decisión

Del 17 al 28 de agosto, Fundación CAUCE participó en Mongolia de la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), un espacio internacional donde gobiernos y otros actores debatieron respuestas frente a la degradación de las tierras y la sequía. La experiencia permitió fortalecer la participación de CAUCE dentro de la Convención, presentar una propuesta que vincula la salud de los suelos con la alimentación y ser parte de las articulaciones de la sociedad civil. También dejó preocupaciones y desafíos que invitan a pensar qué lugar ocupan las organizaciones y los territorios en estos espacios de decisión.

 

La 17ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) dejó un balance complejo. Para Fundación CAUCE significó un paso importante en el fortalecimiento de nuestra participación dentro de la Convención y la posibilidad de llevar a ese espacio una propuesta construida desde nuestro trabajo en torno a la agroecología y la alimentación. Al mismo tiempo, la COP17 dejó en evidencia tensiones y retrocesos que preocupan especialmente a las organizaciones de la sociedad civil.

Volvemos de Mongolia con más herramientas para comprender estos procesos, nuevas alianzas y una certeza: participar de los espacios donde se discuten políticas globales requiere capacidades, articulación colectiva y una presencia activa de las organizaciones que trabajan en los territorios.

La importancia de fortalecer las capacidades de la sociedad civil

Nuestra participación en la COP16 había sido la primera experiencia de CAUCE dentro de la CNULD. A la COP17 llegamos con otro recorrido y una mayor preparación para comprender la complejidad de las negociaciones, participar de los espacios de articulación de la sociedad civil y aportar desde nuestra experiencia territorial y técnica.

En ese proceso fue fundamental el programa de mentoría de Drynet, que permitió fortalecer nuestros conocimientos y capacidades institucionales.

Participar de una COP implica conocer sus procedimientos y agendas, seguir negociaciones que ocurren de manera simultánea, construir posiciones colectivas junto con otras organizaciones y asumir la responsabilidad de llevar a esos debates experiencias y demandas que provienen de los territorios.

Por eso, la generación de capacidades para las organizaciones de la sociedad civil es una condición necesaria para que su participación sea informada y significativa. Desde CAUCE consideramos que el programa de mentoría y fortalecimiento de capacidades liderado por Drynet debería consolidarse como un mecanismo permanente dentro del proceso de la CNULD.

La incidencia se construye colectivamente

La COP17 también nos permitió comprobar el valor de la articulación entre organizaciones. El trabajo coordinado por el Panel de Organizaciones de la Sociedad Civil de la CNULD hizo posible seguir las negociaciones, debatir diariamente lo que estaba sucediendo y construir posiciones comunes entre organizaciones provenientes de distintas regiones del mundo.

CAUCE participó en grupos de edición de declaraciones y asumió la lectura de la declaración de la sociedad civil sobre cómo evitar, reducir y revertir la degradación de las tierras y los suelos agrícolas.

En este proceso queremos destacar la representación latinoamericana y el liderazgo de Marioldy Sánchez, de AIDER Perú, quien además fue tutora de Glenda Mangia durante el programa de mentoría de Drynet. Su acompañamiento mostró, en la práctica, el valor de construir capacidades entre organizaciones, generaciones y territorios de nuestra región.

La incidencia internacional se sostiene en esas redes: compartiendo conocimientos, acompañando a las organizaciones que comienzan a transitar estos espacios y construyendo posiciones comunes a partir de realidades diversas.

Poner en discusión el vínculo entre los suelos y nuestra alimentación

Uno de los principales hitos de nuestra participación fue la coorganización del evento paralelo Healthy Soil 4 Food. Con el acompañamiento de Drynet —particularmente de Aniela Batschari— y el apoyo de AIDER Perú —especialmente de Luis Castillo—, pudimos contar con moderación y traducción simultánea para desarrollar el encuentro.

Por primera vez CAUCE presentó dentro de una COP una propuesta concreta para profundizar la relación entre la salud de los suelos y la salud humana.

La degradación de las tierras no puede seguir siendo entendida únicamente como un problema ambiental o productivo. La forma en que gestionamos los suelos impacta directamente sobre la calidad nutricional de los alimentos, la disponibilidad de agua, la biodiversidad, los medios de vida rurales y, en consecuencia, sobre la salud de las poblaciones. Sin embargo, esta relación todavía aparece de manera fragmentada dentro de la agenda internacional. La experiencia de la COP17 confirmó que queda camino por recorrer para incorporar una mirada más integral sobre tierra, sistemas alimentarios y bienestar humano.

Nuestra propuesta también fue recogida por Mongabay Latam. Agradecemos especialmente a Gonzalo Ortuño López por incorporar la perspectiva de CAUCE en una nota junto con especialistas que analizaron algunos de los vacíos que aún presenta la CNULD en relación con la alimentación y la seguridad alimentaria.

➡︎ [Leer la nota en Mongabay Latam]

Cuando la participación queda fuera de la agenda

La COP17 también dejó una preocupación profunda.

Desde el inicio de la Conferencia, Estados Unidos objetó la inclusión en la agenda de temas vinculados con la participación e involucramiento de la sociedad civil. También quedaron bloqueados o postergados debates relacionados con género y con las sinergias entre las Convenciones de Río. Como consecuencia, varios de estos asuntos no pudieron discutirse formalmente y fueron postergados hacia la COP18.

Para las organizaciones de la sociedad civil esto representa un retroceso injustificable. Su participación no puede quedar reducida a espacios paralelos, diálogos abiertos o declaraciones simbólicas.

Las comunidades locales, los pueblos indígenas, las mujeres, las juventudes, las organizaciones sociales, los/as campesinos/as y quienes trabajan cotidianamente en la restauración de los ecosistemas poseen conocimientos y experiencias fundamentales para enfrentar la degradación de las tierras y las sequías. Son también quienes muchas veces experimentan primero las consecuencias de las crisis ambientales y desarrollan respuestas concretas desde sus territorios.

La propia COP17 puso en evidencia esa contradicción: mientras la discusión formal sobre participación quedó bloqueada, las organizaciones continuaron trabajando y reclamando durante los plenarios centrales financiamiento directo, una gobernanza construida desde abajo hacia arriba y políticas centradas en las personas y los territorios.

Avances y asuntos que siguen pendientes

La COP17 también alcanzó acuerdos en diferentes temas. Durante la Conferencia se adoptaron 34 decisiones vinculadas, entre otras cuestiones, con pastizales y pastoralismo, tenencia de la tierra, tormentas de arena y polvo, fortalecimiento de capacidades, movilización de recursos y el funcionamiento de la interfaz ciencia-política.

Entre esos avances se destacó el reconocimiento de la importancia de los pastizales y de las comunidades pastoriles, cuyos territorios y formas de vida cumplen un papel fundamental para la seguridad alimentaria, los medios de vida rurales y la conservación.

Otros debates, sin embargo, quedaron pendientes. No se alcanzó un acuerdo global sobre sequía ni consensos sustantivos en otros temas críticos, que continuarán en discusión hacia la COP18, prevista en Egipto en 2028.

La distancia entre la urgencia de las crisis ambientales y los tiempos que requieren los procesos multilaterales para construir consensos sigue siendo uno de los grandes desafíos. Mientras algunas negociaciones se postergan, la degradación de las tierras continúa afectando sistemas productivos, comunidades rurales y ecosistemas en distintas regiones del mundo.

De Mongolia, otra vez a los territorios

Para CAUCE, la experiencia de la COP17 reafirma la importancia de conectar las discusiones globales con aquello que sucede en nuestros territorios. Estar en Mongolia nos permitió fortalecer alianzas nacionales, regionales e internacionales, aprender junto a otras organizaciones y llevar nuestra propia perspectiva a un espacio donde se discuten políticas vinculadas con la tierra.

Volvemos para continuar trabajando en nuestros proyectos territoriales y procesos de incidencia política, donde la agroecología y la alimentación sostenible ocupan un lugar central frente a la degradación de los suelos y la sequía.

También volvemos con el agradecimiento a Mongolia y a las personas que nos recibieron durante estas semanas y nos permitieron acercarnos a la riqueza cultural y natural de su territorio.

La restauración de la tierra no termina cuando se cierra una COP. Allí continúa un trabajo que se construye todos los días: fortaleciendo redes, generando capacidades y llevando las experiencias de nuestros territorios hasta los espacios donde se toman decisiones.

 

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